El Silencio en el Cajón, Frida la Loka, (ESP-ITA)

Una isla inmóvil era aún la casa, cuando entró en la cocina.

Náufrago, sin cuidado abandonado, un trozo de papel —de un bolsillo distraído tal vez deslizado— sobre la encimera halló.
Lo levantó.

Inclinada y a medias corría la grafía, sendero interrumpido de un pensamiento que no llegaba al punto.

Nombres no había, ni peticiones;
de una nota rota solo el eco,
escrita al borde de un suspiro
espantado por el peso de la propia voz.

Varias veces releyó: no apareció el asidero buscado.
Aquel papel nada explicaba:
de un gesto el esqueleto,
una intención que no había hallado
el coraje de hacerse carne.

Lentos eran los movimientos;
en el cajón más bajo lo empujó y plegó.
No para guardarlo: lejos de la mirada lo sepultó.

Comprendió entonces:
no gritan, ciertas omisiones,
no acusan, ni siquiera aclaran.

Sombras de sal, se quedan allí,
simples objetos que nadie reclama jamás.

Il Silenzio nel Cassetto.

Un’isola immobile era ancora la casa, quando entrò in cucina.

Naufrago, senza cura lasciato, un pezzo di carta — da una tasca distratta forse scivolato — sul ripiano trovò.
Lo sollevò.

Inclinata e a metà correva la grafia, sentiero interrotto di un pensiero che non arrivava al punto.

Nomi non c’erano, né richieste;
di una nota spezzata solo l’eco,
scritta sull’orlo di un respiro
spaventato dal peso della propria voce.

Più volte rilesse: non apparve l’appiglio cercato.
Quel foglio nulla spiegava:
di un gesto lo scheletro,
un’intenzione che non aveva trovato
il coraggio di farsi carne.

Lente erano le movenze;
nel cassetto più basso lo spinse e ripiegò.
Non per serbarlo: lontano dallo sguardo lo seppellì.

Capì allora:
non gridano, certe omissioni,
non accusano, nemmeno chiariscono.

Ombre di sale, restano lì,
semplici oggetti che nessuno rivendica mai.

Tua

6 marzo, 2026.

Lascia un commento